Capítulo 1 328: Noventa días

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Noventa días hemos estado casi todo el tiempo bajo este techo, entre estas paredes, mirando por las ventanas y mirando por las pantallas, con horror, a veces, el mundo, el país, la ciudad.

Noventa días mirándonos, también, al interior de cada uno de los que componemos esta unidad familiar –la que está entre estas paredes– comprobando las diferentes ecuaciones relacionales de esta comunidad, en fin, conociéndonos más, amándonos más.

Hacia afuera, comprender que el mundo que viviremos será uno más complejo, más injusto, más pobre. Que el futuro estará lleno de amenazas –de bioseguridad, de salud, de precariedad económica, de menos oportunidades– y, sobre todo, de incertidumbre. Hacia afuera, ser testigos de que el Ecuador del año 2020 sobrepasa todos los límites anteriores de inviabilidad, de caos, de esa vocación eterna, de una enorme parte de conciudadanos, al fraude y la poca vergüenza.

En efecto, las verdaderas costuras de la nación deshacen ahora, más evidentes que nunca, y han tenido que haber miles de muertos y decenas de miles de enfermos –más, muchos más de los que se reportan– para que esas vidas pongan al descubierto el alma putrefacta de la que está hecho el Ecuador.

El Ecuador huele a esas aguas corporales putrefactas y nauseabundas que se chorreaban entre las rendijas de las fundas mortuorias sobre preciadas que transportaban cadáveres que permanecieron a 36 grados centígrados, por 6 o 7 días en la salas o dormitorios de las casas de “los más vulnerables”.

Noventa días han pasado, y en este breve espacio, lo hemos visto todo, o casi todo, porque el país tiene la costumbre de romper sus propios récords de pavor cada veinte años, o acaso menos. Hoy somos más pobres, menos dignos, más corrompidos, más inmorales. Viendo por la ventana, hacia afuera, cada día ha pasado de gris a negro y, efectivamente, en escudo nacional yace ahora un buitre en lugar de un cóndor.

Puertas adentro, en cambio, cada uno de nosotros, en esta casa que nos ha protegido, ha crecido de formas inesperadas y bellas. Estar juntos nos ha hecho más fuertes y más sensibles. Las músicas que han salido de nuestros parlantes han sido resonantes y los manjares que han salido de nuestra cocina han sido apetecibles. Si el mundo de afuera se estaba destruyendo, nuestro universo privado, mínimo, elemental, se erguía poderoso.

MI programa de hoy habla, de alguna forma, de esas dos sensaciones: el espanto y la ternura. Esta es la lista de temas que voy a presentar:

  • Entre el espanto y la ternura – Silvio Rodríguez
  • Nostalgia – Avishai Cohen
  • Eleanor Rigby – Chick Corea & Gary Burton
  • Hungry Ghost – Brad Mehldau & Mark Giuliana
  • Quando o galo cantou – Caetano Veloso
  • Shit, Damn, Motherfucher – D’Angelo
  • Somewhere – Etta James
  • Slave to Love
  • Joga – Björk
  • Let’s go to Bed (Milk Mix) – The Cure
  • This is the House – Eurythmics
  • Can´t Live Without Your Love – Janelle Monáe
  • You Know More Than I Know – John Cale
  • The Only Mistake – The Joy Division
  • Romeo and Juliet – The Killers
  • All my Love – Led Zeppellin
  • Aux Enfants de la Chance – Serge Gainsbourg
  • Todo o amor que houver nessa vida – Cazuza
  • Take One Last Look – Tom Waits

 

Este programa de Tan Lejos Tan Cerca fue producido durante Junio de 2020. Gracias a Leonardo Salas, patrocinador y benefactor de este programa.