1 DE JULIO: MORRISSEY

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Eran los días del peor thatcherismo. Las factorías del carbón se cerraban o se privatizaban. El desempleo de los más pobres llegaba a las nubes, y en el norte modesto de la suntuosa Inglaterra se comía un cable. Eran los momentos en que Georgie Best –cansado de hacer cincuenta goles al año– se había retirado del United. Manchester era un pueblo tan indomable y complejo como lo fue siempre. Era un tiempo en que Cliff Richards sonaba en la radio y ranqueaba en el NME. Las cosas estaban mal. Era un tiempo de guerra.

Allí, en ese país devastado, en esa ciudad donde todo escaseaba, en una casa de clase media sin historia ni alegría, en un dormitorio permanentemente clausurado para los de afuera, allí, en su mundo íntimo, el adolescente Steven Patrick Morrissey se desligaba del mundo. Todo cuanto había afuera le era extraño e inconsecuente. Era un adolescente, como él mismo confesaría, “de una timidez criminalmente vulgar”. Su viejo tocadiscos, la más profunda de sus posesiones, tocaba las músicas melodramáticas de Sandy Shaw y los primeros discos de Patti Smith, y en su mesa de luz estaba el lirismo de Oscar Wilde, John Keats, Goethe, William Yeates. Un día, el niño ya hecho hombre, salió de su recamara, encontró a otro como él –un Johnny Marr– y a la vuelta de unos pocos años, luego de fundar su señera banda, The Smiths, daría una vuelta de tuerca al mundo del pop-rock británico.

Morrissey fue creciendo como un letrista sofisticado, literario, poético; y a la vez depresivo, lastimoso, casi lastimero. Se pueden encontrar, sin duda, otras bandas y otros compositores –pienso en el punk y en el new wave más radical– que habían tomado la temperatura de esos aciagos momentos de los ochenta, y las habían expresado con claridad. No puedo pensar, sin embargo, en ningún otro compositor y cantante que lo haya hecho con tal ferocidad, y sobre todo con tal limpieza en la expresión, con tal sentido de la estética. Sin embargo, a pesar de esa atención en la forma, lo que más me ha emocionado siempre en la obra de Morrissey son los sujetos sobre los que canta, la enorme humanidad que les asigna: permanentes perdedores de luchas pírricas, discapacitados emocionales llenos de complejos y de fobias, incautos personajes juveniles propensos a perder todo lo que una vez tuvieron, amantes imposibles, mediocres muchachos incapaces de expresarse. Estos sujetos me recuerdan aquellos que son retratados también por otro artista británico de igual calibre, el cineasta Mike Leigh. Sus películas están, como las canciones de Morrissey, plagadas de seres cuya emoción sobrepasa su capacidad de expresar esas emociones, de personas socialmente ineptas, verbalmente inarticuladas, románticamente torpes.

Son, en un caso y otro, el resultado de un sistema social poderoso e injusto, de un país en permanente dictadura que celebra la bofetada que proporciona el lujo de los acólitos de la monarquía a los millones de gentes simples, modestas. Morrissey, por supuesto, ha ido más allá: sus políticas están un lugar consecuente: odiador de todo lo monárquico, desafiante a todos los nacionalismos, sexualmente dicotómico, veganista y cuestionador de los dogmas. Así es él. Eso lo dicen sus canciones. Eso lo expresa él también, cuando no canta. El niño-hombre que salió del peor momento del thatcherismo, convertido hoy en el maduro artista de todos los tiempos.

Billy Bud
Suedehead
America is not the World
Margaret on the Guillotine
Everyday is Like Sunday
It’s Not Your Birthday Anymore
Bigmouth Strikes Again (The Smiths)
This Charming Man (The Smiths)
William, It Was Really Nothing (The Smiths)
Never Had No One Ever (The Smiths)
Heaven Knows I’m Miserable Now (The Smiths)
Hand in Glove (The Smiths)
There is a Light That Never Goes Out (The Smiths)
I’m Not Sorry
Boxers
My Love Life
We’ll Let You Know

Este capítulo de TAN LEJOS TAN CERCA se emite en vivo este LUNES 1 DE JULIO, de 12:30 a 14:00 (hora de Ecuador); 17:30 a 19:00 (GMT); por Distrito FM 102.9 y en este mismo sitio web se puede escuchar en vivo, diferido, a cualquier hora después de su primera emisión, así como todos los programas anteriores. Foto: Morrissey por Anton Corbijn.

Escuche aquí: Morrissey

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