Capítulo 102: El fin de la Salsa

Un programa sobre música afro-cubana

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El fin de la Salsa

Han pasado muchos años desde el lejano día de mis quince años, cuando aventurándome en solitario al Astillero guayaquileño, vi por primera vez a Celia Cruz. Ya conté la historia en algún programa anterior, pero otra vez han bajado los recuerdos del William’s Exclusive Club repletos de oligarcas guayaquileños, los sonidos de los bronces explotando luego de los pregones de la Primera Guarachera del Mundo. Su mano ardiente acariciando mi sudorosa frente.

La Salsa –ese término manido que abarca los géneros del Caribe urbano, sobre todo el de Nueva York y La Habana– me ha acompañado repetidamente en mi forma de vida. No solo aglutinó a su alrededor la amistad de la Muchachada, sino que alimentó cada paso que dimos juntos en la noche y en la madrugada. Somos los hijos extraños, andinos y cosmopolitas, de la Salsa.

Nuestra colección musical, juntada de forma colectiva en la Muchachada, contiene una amplia mayoría de discos salsosos. Cuando fuimos a Cuba juntos, ver en la primera fila a las estrellas de la música de nuestra adolescencia fue pensarnos por primera vez como adultos. Tan fuerte, tan cerca ha vivido esta música en nosotros.

Desde hace varios años he estado pensando que esos ritmos del Caribe, que eran muy populares hace tres décadas, son ahora absolutos desconocidos para la gente joven. La Salsa es música de otra época. Fue reemplazada pronto por el Merengue, por la Salsa erótica, por el Vallenato pop, por el Latin Pop y por el Reggaetón, todas músicas –con excepciones– bastantes imposibles para mi de digerir. Encuentro, como es natural, increíbles talentos nuevos en los géneros del caribe, en el jazz latino, en las músicas mestizas… pero en la Salsa –en la Salsa dura, la Salsa de poder, como la llamábamos en su día– cada vez se vive más del glorioso pasado.

Pensaba en todo esto cuando me encontré con un artículo de mi amiga escritora cubana Wendy Guerra llamado ¿A dónde fue a parar la música cubana? Wendy se pregunta: “Teniendo un reservorio musical gigante, demostrado por grandes figuras de todos los tiempos que sería interminable citar, nos preguntamos ¿Por qué la música hecha en Cuba no está brillando hoy en el mundo? ¿Por qué hay tan pocos compositores de la isla firmando temas para las figuras más conocidas que encabezan las listas de éxito de las grandes trasnacionales?”

¿A dónde se fue la Salsa?, me pregunto. El programa de hoy quizás, tratará de responder a dicha pregunta. Presentaré excelente música de los viejos con actitud de nuevos y de los nuevos con porte de los viejos. Y haré la misma pregunta a dos expertos de la materia, el maestro de la radiodifusión ecuatoriana Manuel Jacinto Velásquez, y a la aficionada práctica Ximena Ganchala.

La música que voy a presentar hoy:

  • Salsa Dura – Spanish Harlem Orchestra
  • Somos cubanos – La Colmenita
  • Santa Cruz – Chucho Valdés and The Jazz Messengers
  • The Uprising – Eddie Palmieri
  • Papote’s Guajira – Los Hacheros
  • Descarga entre amigos – Carlos Heriquez feat. Rubén Blades
  • Alina y Chan Chan – Manolo Mairena
  • Exodus – Joaquin Joe Claussell
  • Para armar – La Mala Maña
  • Pluralizate – Gonzalo Grau y Plural

Este programa de radio se emite en vivo, el 21 de julio de 2018, de 10:00 a 12:00 (16:00 a 18:00 GMT) desde los estudios de Radio Pichincha Universal (95.3 FM en Quito, Ecuador) y puede ser escuchado en este sitio web luego de su transmisión.

Foto: “Palladium Ballroom Dancers” por Frank Bauman, 1961, para la revista “Look”.