Capítulo 127: Instituto de Altos Estudios del Bolero

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Bolero

Hace unas semanas, prometí a la Muchachada hacer un programa de boleros. Han ido circulando por mi cabeza y por mis oídos los más hermosos temas de la bolerística mundial, con el fin de estar a la altura del ofrecimiento a tan exigente fanaticada. Días después tuve un sueño: era invitado a dar una cátedra en un lugar peculiar, un edificio señorial, modernista, ubicado posiblemente en el barrio del Vedado en La Habana, rodeado de palmas y buganvillas. Su letrero exterior anunciaba: Instituto de Altos Estudios del Bolero.

Mientras entraba por el majestuoso frontis, veía ya en los patios del recinto a los educandos: músicos de todas las edades ensayando el arte de la maraca y el bongó; vocalistas noveles corrompiendo sus voces a punta de tabaco y licor. Una de ellas –idéntica a Xiomara Laugart– decía: “el tabaco es para empedrar la garganta, el licor es para la entonación precisa”. Ya adentro del recinto –paredes de piedra, pisos de la cerámica trabajada– música se oía, desordenada, saliendo de puertas, de aulas donde se educaban los más grandes boleristas del mundo. Dictaban cátedra, pues, los eméritos César Portillo de la Luz, Ignacio Villa y Fernández, también conocido como Bola de Nieve. Dirigían tesis maestros de la talla de Daniel Santos, reconocido por sus pares únicamente como “El Jefe”, o brillantes académicas de nombre Celia o Toña.

Esa mañana desperté con una gran sonrisa en los labios. Había encontrado, pues, el fundamento al programa de radio sobre boleros que debía a mi hermandad. Así, hoy presento cuatro lecciones directamente extraídas del pensum de la belleza, del syllabi del sentimiento; tesinas y papers calificados con notas de sobresaliente en el Instituto de Altos Estudios del Bolero.

  • De un mundo raro (José Alfredo Jiménez) – Pablo Milanés

LECCIÓN 1: Las grandes voces

Cachitou Cachitou Cachitou miou” cantaba el duro de la canción norteamericana, Nat King Cole en ese extraño volumen llamado “Nat en Español”. Espectacular presencia cantada en el bolero latinoamericano por la máxima estrella de la música de ese momento. Y Nat King Cole basaba su imperio en otras grandes voces del bolero de todos los tiempos. “Un bolero”, dice el libro de texto, “puede ser instrumental. Pero los grandes boleros de la historia han sido cantados por voces poderosas, inimitables, únicas.” Aquí un ejemplo de algunas, solo algunas de ellas.

  • Lo mismo que a usted (Palito Ortega) – Rolando La Serie
  • Virgen de medianoche (Pedro Galindo) – Daniel Santos
  • Lamento borincano (Rafael Hernández) – Barbarito Díez
  • Cenizas (Wello Rivas) – Toña La Negra Yesterday – La Lupe
  • Te quedarás (Alberto Barreto) – Beny Moré

LECCIÓN 2: Filin

En el inmenso y nervioso mar Caribe hay una ciudad donde en los tiempos que ya no tienen memoria llegaron negros, españoles e indios. En esa ciudad construida al pie del mar, donde vientos huracanados aprietan el espíritu, hay una noche, lejos de la rumba y el mambo. En las grietas de esa noche, oscura y donde la traición se huele y se palpa, está un cabaret, un barcito apenas iluminado, donde los ojos tardan en acostumbrarse ante la barrera de humo de tabaco negro. En ese local: una guitarra y una voz. Un sorbo de ron y una canción. En la guitarra un anciano que toca como si toda la vida se la hubiera pasado tocando la misma canción. En el escenario una voz, histriónica; una voz en un vestido de lentejuelas negras, canta como si la canción fuera la última que el mundo fuera a escuchar. Es la esencia del sentimiento. Es el filin.

Canción que absorbe la tradición cubana de la trova, que se convierte en bolero –por la síncopa de suavidad y fineza, y por la letra de romance y amargura– el filin le debe también una pequeña cuenta al jazz de los Estados Unidos, a su versión más vocal. Nació y se crió en aquellos pequeños bares de La Habana, y desde allí desplegó sus alas para volar a otros lugares. Aquí unos ejemplos:

  • Adiós felicidad (Ela O’Farill) – Bola de Nieve
  • Alma mía (María Grever) – Omara Portuondo y Chucho Valdés
  • Ámame como soy (Pablo Milanés) – Elena Burke con Pablo Milanés
  • Lucía (Pepe del Valle) – Alejandro Gutierrez
  • Ojos negros – Kelvis
  • Marilú (Juan Formell) – Juan Formell y Los Van Van

LECCIÓN 3 – El bolero salsoso

Hermanos de sangre son el bolero y el son. El bolerista es, además, buen salsero. Y no hay ningún buen salsero que no sea gran bolerista. ¿Palmieri, Colón, Blades, La Voe, Celia, Tito? Todos hicieron grandes boleros. La variante rítmica en la percusión, por ejemplo, es mínima. Hijos de la misma tradición, la salsa y el bolero comparten tiempo y espacio. Quizás, el exponente que muestra esa entrañable relación es José Luis Feliciano Vega, natural de Ponce, Puerto Rico y conocido en todo el mundo como Cheo Feliciano. Maestro en las artes de la improvisación vocal, en el guapeo frente al pregón, Feliciano era, además y sobre todo, un bolerista empedernido que supo decir las cosas más deliciosas y más terribles al ritmo del cuatro sobre cuatro. En esta lección, escucharemos a Cheo y a otros grandes salseros haciendo boleros.

  • Amada mía (José Nogueras) – Cheo Feliciano
  • Si no te veo más – Ismael Rivera
  • Las cuarentas (Francisco Gorrindo y Roberto Grela) – Ismael Miranda Me recordarás (Frank Dominguez) – Rubén Blades con Roberto Delgado & Orquesta No pienses así (Elena Burke) – Eddie Palmieri canta Ismael Quintana
  • Si te contara (Félix Reina) – Willie Colón
  • Desencanto (Luis César Amadori y Enrique Santos Discepolo de 1936) – Tito Puente con Celia Cruz

LECCIÓN 4: El bolero: interacción y propuesta

En 1840 se escuchó, en Cuba, el primer bolero. Nació en cantinas. Creció en serenatas. En el siglo XX, y con las primeras grabaciones, se instaló definitivamente en los hogares latinoamericanos. Boleristas los hay de todos los países del continente. Y como fue un género musical crucial, influenció otras músicas de otros lugares. Hacia las décadas finales del siglo, ya el jazz, el rock, la música afro de cualquier país ya incorporó el bolero en su idiosincrasia y en su ideario. La vida es, en realidad, un espiral donde una cosa y otra andan por ahí, cogiendo lo que es suyo en el momento que les place. En esta última lección, de este primer año del Instituto de Altos Estudios del Bolero, vamos a examinar ejemplos de la influencia del bolero en otras músicas.

  • Samba pa ti – Santana
  • Entrega total (Alberto Puido) – Luis Alberto Spinetta
  • Bolero – Novalima
  • Bolero dos – Eddie Palmieri
  • Rabo de nube (Silvio Rodríguez Dominguez) – Danilo Pérez
  • Mis tres notas – Omar Sosa / Free Roots 1997

 

Este capítulo de Tan lejos tan cerca se emite desde Radio Pichincha Universal, 95.3 FM en Quito, el sábado 9 de febrero de 2019, de 10 a 12 del día.

En este sitio web se puede escuchar, a partir de ese momento, siempre.

Foto: “Chico y Rita”, film de Fernando Trueba, Javier Mariscal y Tono Errando