Capítulo 1 323: El progreso

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Ya lo sabemos; todos los días lo vivimos: coexistimos en una cultura profundamente injusta, donde la inequidad y la desigualdad son rasgos principales. Es fácil verlo: aquí hay racismo, clasismo, machismo. Se odia mucho más de lo que se ama. El puñete y el bofetón son los participantes preferidos en la relación de pareja o con los hijos.

Sin embargo, ¿habrá progreso? ¿Somos comunidades mejores ahora, en relación a, digamos, hace 40 años? ¿Hay menos bofetada? ¿Es el Ecuador un país menos racista o menos injusto o menos violento?

Habrá unos indicadores que cuentan la historia, o por lo menos parte de ella, sobre todo ahora que nos aprestamos a conmemorar 40 años del retorno del país a la democracia. Y hay dos hechos que, en este año, o más bien dicho este último mes, se han dado y me han dibujado una sonrisa en el rostro y el pensamiento de que, quizás, no todo está perdido.

La Corte Constitucional ha dado luz verde al matrimonio igualitario. El juez Ramiro Ávila señaló el derrotero, y la mayoría de la Corte lo caminó. Es un avance histórico y extraordinario, porque el fallo no solo ha interpretado la Constitución y los tratados internacionales de una manera coherente, sino también ha interpretado la necesidad imperiosa de que todos, por lo menos en esta materia, tengan igualdad de derechos. Eso es lo más importante. Estos son derechos de personas, y hay algunos –la minoría sin duda– que no ven eso sino ven, todavía, la hoz de una religión irracional, violenta y castigadora; juzgan todavía a las personas por su preferencia sexual –como sin duda también lo hacen por el color de su piel y la procedencia de su antecedente, y con certeza aplican también el puño y la bofetada al cónyuge y al hijo.

Pronto, algo menor pero simbólicamente importante: el alcalde de Quito, el recién inaugurado Jorge Yunda, declaró que el tristemente célebre concurso “Reina de Quito” no sería organizado en lo posterior por el Municipio. Importante, porque los certámenes de belleza son el vivo ejemplo de la inequidad y del racismo. Son huellas decidoras del sexismo y machismo que la “tradición” penosamente nos ha destinado. No voté ni simpaticé con Yunda, pero esta pequeña decisión es transformadora para una ciudad a la que le cuesta mucho salir de sus retardatarias tradiciones, siempre aupadas por una clase socialmente dominante de muy poco nivel intelectual.

Son motivos para que la sonrisa, por lo menos momentáneamente, se instale en el rostro. ¿Son motivos para proyectar una esperanza de progreso? ¿Para pensar que quizás los niños vivirán un país y una ciudad con más oportunidades y menos complejos y discriminaciones? Solo el tiempo, y sobre todo la actitud de nosotros mismos lo dirán.

El de hoy es un programa de músicas optimistas, un programa de canciones progresistas, que rescatan el buen espíritu y claman por mejores días. En estos momentos –de grave tensión social, económica; de profunda confusión cultural y simbólica– más vale aferrarse a algo o a alguien. De lo contrario, nos lleva el desespero.

  • El progreso – Miguel Zenon
  • What Lies Ahead – Omar Sosa & Paolo Fresu, feat. Piero Salvadori
  • (Still) A Glimmer of Hope – David Kikoski
  • Deliverance – Anouar Brahem
  • Plaza Real – Wayne Shorter Quartet
  • Morning Thoughts – Gil Scott Heron
  • Jesus Children – Robert Glasper, feat. Lalah Hathaway & Malcolm Jamal Warner
  • Paradise – Anohni
  • A Lover Sings – Billy Bragg
  • Progresso – Roberto Carlos
  • Claridade – María Joao
  • Acabou Chorare – Bebel Gilberto
  • Bien de bien – Cáceres
  • Celebración – Illya Kuriaki and The Valderramas
  • 8 de octubre – Luis A. Spinetta

Este programa se emite exclusivamente en este sitio web. Gracias a Analía, por promover este programa; al patrocinador  y benefactor de este programa Leo Salas, a RemArc Licence por los efectos de sonido.

Imagen: Andrés Serrano: “Octopus Head”, 1985.